Sucedió una mañana de un día normal,

de una semana cualquiera

del mes en que menos solías soñar

cuando nuestras miradas se cruzaron

como espadas en fuego,

acusando las ganas en simple coqueteo

hacia frio, teníamos calor,

la presencia acobijaba lo que habría entre los dos,

complicidad nodriza de pasión.

nos presentamos de manera formal,

un hola, como estas? que te gustaría tomar?

entre tantas palabras tus labios se lanzan besar

y antes del café de la mañana

entre sabanas revueltas y piernas entrelazadas ...

nos volvemos a amar.

GIA AMSARA